PARA TENER EN CUENTA
Por: Atawallpa Oviedo
Miembro fundador del Movimiento Sumak
MĂĄs allĂĄ de que la propuesta provenga del Presidente Rafael Correa y de la situaciĂłn polĂtica circunstancial del Ecuador en este momento, la propuesta de eliminaciĂłn de las corridas de toros es parte de una posiciĂłn general frente a toda la vida en su conjunto que tenemos cada ser humano, consciente o inconscientemente. No es un hecho aislado sino que establece cual es nuestra posiciĂłn y relaciĂłn frente a cualquier elemento de la vida, llĂĄmese toro, gallina, planta, rio, montaña, ser humano; en una visiĂłn de unidad e interrelaciĂłn o en una concepciĂłn de separaciĂłn y de jerarquĂas entre todos ellos.
Cabe mencionar que para la ciencia posmoderna (especialmente la cuĂĄntica) y la espiritualidad ancestral (hace mĂĄs de 3000 años) no existe ninguna diferencia entre todos los seres de la existencia, todos estĂĄn constituidos de lo mismo, todos tienen la misma configuraciĂłn de vida. Por tanto no hay mejores ni peores, ni superiores ni inferiores, tal como sostienen las teorĂas desarrollistas de hoy en dĂa. Esto mismo, desde un lenguaje espiritual se dirĂa que todos son dios o en todos esta dios. Dios es omnipresente y omnisciente en cada elemento creado, del cual es parte y todo, es decir, no estĂĄ separado sino que es inmanente a todo lo creado. PosiciĂłn muy diferente a las modernas religiones (cristianas, musulmanas, judĂas…) para quienes dios vive fuera de la vida natural, de los elementos y seres que hacen la existencia. Lo mismo sucediĂł con la ciencia aristotĂ©lica, cartesiana, newtoniana, darwiniana, marxista hasta Einstein, a partir de quien surge la ciencia relativista y quĂĄntica que se enlaza con la ciencia y espiritualidad ancestral, en la cual no hay ninguna oposiciĂłn entre ambas.
Esto quiere decir que las diferencias son de conciencia, y que se manifiestan en formas culturales, entre una conciencia de totalidad de la vida y una conciencia de parcialidad y jerarquizaciĂłn de la vida. Siendo Ă©sta Ășltima la que ha predominado en estos Ășltimos siglos (2500 años) de la vida humana. Esta conciencia divisoria y de especialidades, es la que ha impuesto sus creencias y las actitudes culturales, en la que desde PlatĂłn hasta nuestros dĂas se considera a los animales, minerales y plantas como seres inferiores a los seres humanos y por consecuencia la posibilidad de usar y de abusar de ellos, convirtiĂ©ndoles en objetos, bienes y recursos al servicio de los seres humanos. En una conciencia de totalidad son mirados y vividos como seres y hermanos de la vida, a los cuales se les reconoce su valor e importancia para la continuidad de la vida. Se entiende que quienes contienen, sostienen y mantienen nuestra vida son los demĂĄs seres de la vida. Gracias a ellos es posible nuestra existencia. Es el aire, el agua, las plantas, el sol, los animales quienes permiten nuestra prolongaciĂłn sobre la vida.
La otra conciencia es la que viene produciendo el calentamiento global, la destrucciĂłn del planeta, la deforestaciĂłn, la poluciĂłn, las enfermedades modernas, las inundaciones… las corridas de toros. Por el contrario la otra conciencia viene promoviendo la cultura de la vida, el respeto a todas las criaturas de la existencia. No puede concebir que los animales sirvan para diversiĂłn, maltrato, placer, hedonismo, lujuria, enriquecimiento de los seres humanos. Su nivel de conciencia es mĂĄs despierto cada dĂa, que por ejemplo en ciertos lugares de Europa a las vacas que dan leche para el consumo humano, les ponen mĂșsica de altas vibraciones como la clĂĄsica y otras de ese tipo, les dan masajes, y les hacen dormir sobre colchones especiales. Los animales para el consumo de su carne son muertos mediante una descarga elĂ©ctrica con lo cual se evita su sufrimiento, y por ende su carne es mĂĄs saludable, aunque sigue siendo un asesinato pero es un ligero cambio. Todo lo contrario a como son asesinados cruelmente en los camales, pero mucho mĂĄs es el sufrimiento de los toros de lidia en las plazas de toros, en donde son punzados, obligados a corretear y sometidos emocionalmente por los toreros y los aficionados.
Los pueblos ancestrales del mundo entero en una conciencia de totalidad, diferente a la conciencia totalitaria y globalizadora de hoy en dĂa, tenĂan conciencia de lo que es asesinar y matar a un animal. Primero el entendimiento de que es un ser sagrado y que es un ser que da su vida por la nuestra, es alguien que entrega su vida para que el ser humano siga existiendo sobre la vida, y en ese sentido se le rendĂa reconocimientos, agradecimientos, homenajes, fiestas a su existencia y a su espĂritu. Los cuales fueron despuĂ©s catalogados por la conciencia totalitaria religiosa de idolatrĂa, fetichismo, animismo, etc. Es decir, habĂa la conciencia de que cada animal que ingresa en nuestro cuerpo es un ser sagrado que nos da vitalidad y salud. Hoy es un animal maltratado en su crianza y asesinado vilmente, proveyĂ©ndonos de enfermedad y desenergetizaciĂłn. Esa es la gran diferencia, entre una y otra posiciĂłn frente a cualquier elemento o situaciĂłn de la vida, sin establecer diferencias y que marca nuestro camino y destino como seres humanos.
Por todo lo anotado, es muy triste que la mayorĂa del pueblo ecuatoriano y del mundo entero en general, maltrate y asesine a los animales, tierras, rĂos, subsuelo, capa terrestre…, directa o indirectamente. Y mucho mĂĄs triste es que los movimientos indĂgenas organizados y otros grupos reivindicativos supuestamente defensores de la pachamama y de los pobres, hoy estĂ©n en contra de la aboliciĂłn de las corridas de toros, a pretexto de una oposiciĂłn polĂtica a un gobierno con el cual tambiĂ©n mantenemos una posiciĂłn distante, pero de la que no somos ciegos, ni extremistas, ni fundamentalistas. El movimiento organizado indĂgena actual, no es un movimiento espiritual andino. EstĂĄn afectados e infectados por las mismas posiciones racionalistas de occidente, como se puede ver claramente ahora con sus disputas de dignidades, su extructura organizacional piramidal, su democracia de las mayorias contra las minorias, es decir, nada a como eran y son las formas ancestrales andinas. Pero tenemos confianza que el movimiento de los pueblos ancestrales pronto serĂĄn guiados por hombres y mujeres de sabidurĂa.
De los otros sectores no hay nada que decir, es obvia y natural su posiciĂłn depredadora y consumista, no se puede esperar nada o es muy difĂcil que pase algo, para ellos es simplemente cuestiĂłn de moral. Su moral es de creer que hay seres inanimados y vivos, y que dentro de los vivos, hay seres superiores e inferiores, en la que el ser humano es el superior y todos estĂĄn al servicio del hombre (ego-etno-andro-hedo-antropo-homocentrismo). Su moral es el hedonismo (placer por el placer), estĂĄn en la bĂșsqueda de nuevas sensaciones, de adrenalina, de diversiĂłn… asĂ como los romanos que mandaban en sus coliseos a matar a los cristianos con los leones. Cual es la diferencia entre todos ellos?. En el un caso eran seres humanos y en el otro son “solamente” toros, gallos, perros de pelea…?. QuĂ© pena.
En sĂntesis, el problema no es exclusivamente racial, polĂtico, econĂłmico, cultural, moral, es de conciencia, y cada cual en su consciencia cĂłsmica o inconsciencia banal votaran a favor o en contra de los toros, es decir, en contra o a favor de la vida, pues es lo mismo. AsĂ vivimos y asĂ morimos.
Atawallpa Oviedo
Miembro fundador del Movimiento Sumak